
Han sido muchos los medios, y también Notas de Fútbol, los que han seguido la progresión de Iker Muniain. Quizá nos estemos pasando un poco con la atención que otorgamos al jovencísimo jugador del Athletic de Bilbao, o quizá no. No estoy de acuerdo en llamarle el Messi español a un crío que ha debutado hace nada, pero sí creo que tiene cierta lógica que la prensa deportiva de este país siga con tanta atención a un jugador que tiene una pinta bárbara, en muchos aspectos.
Dicho esto, considero que la remontada del Athletic de Bilbao en la eliminatoria frente al Young Boys suízo tiene un único nombre, que no es otro que el de Iker Muniain. Si en el encuentro de ida debutaba oficialmente como jugador del primer equipo bilbaíno, en el choque de vuelta nuevamente vuelve a ser noticia por su gol, concretamente el segundo gol de los vascos, que hacía real la remontada.
Como si de una final se tratara el Athletic se encontraba ante una gran ocasión de dar un último paso a su vuelta a Europa. Era cuestión de una remontada con sabor a gloria o un infierno por quedarse a las puertas. Como decía, la obra se llevó a cabo gracias a un pequeño genio que le faltó tiempo para entrar en el campo, definir y decidir. El Athletic de Bilbao estará en el bombo, será uno más que aspirará a levantar la antigua Copa de la Uefa, ahora llamada European League. Llegan con la moral por las nubes y con un chaval que se cansará de llorar de alegría.













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