Luego de un par de extraordinarios trabajos en el centro del diamante, la Serie Mundial se ha convertido en un duelo a ganar tres de cinco encuentros. La primera noche fue para Cliff Lee, quien derrotó a su ex compañero C. C. Sabathia, en base a un extraordinario control y a enviar el lanzamiento exacto en el mejor de los momentos para silenciar a los Rodríguez, Texeira y Matsui, al tiempo que con sus cuadrangulares, Chase Utley se encargaba de lo demás.
Para el segundo partido la presión se colocó sobre los hombros de A.J. Burnett, con una temporada magnifica en el 2008, pero que este año no había respondido ni a las expectativas neoyorquinas, ni al contrato multimillonario que le otorgaron.
Sin embargo, y tener una pronta desventaja en la pizarra, colgó seis ceros en total, y siempre mantuvo al equipo en posibilidades de volver, al tiempo que su oponente, Pedro Martínez, también lanzaba una joya de pitcheo, aunque un par de disparos marcarían la diferencia: uno a Mark Teixeira y otro más al japonés Hideki Matsui, que se fueron del otro lado y que ubicaba a los Yanquis adelante en la pizarra por primera vez en la serie.
Para el final, Joe Girardi no quiso correr riesgos, y tras la pésima labor del bullpen en el juego uno, con excepción de Damaso Marte, envió al centro del diamante a Mariano Rivera desde el octavo capítulo para finiquitar el compromiso.
Mariano lo logró una vez más, no sin antes pasar por algunos problemas en el inicio de su relevo.
El clásico se mueve ahora a Filadelfia, a la ciudad del amor fraternal, y donde los Filis amarraron el título el año pasado cobre las Rayas de Tampa Bay. Para el sábado están anunciados Cole Hamels por los de casa, que fuera el jugador más valioso en la Serie Final del 2008, pero que a un año de distancia luce muy lejos de su mejor forma.
De hecho, es por ello que su manager Charlie Manuel lo envió hasta el tercer sitio en su rotación abridora. Por los Yanquis veremos a Andy Pettitte, el pitcher con más triunfos que nadie en la historia de la postemporada, aunque vale la pena señalar que antes se terminaba la campaña regular y de inmediato venía el Clásico de Otoño. Ahora hay más partidos por la ronda divisional y la de campeonato de liga.
El próximo partido será más o menos como el primero, ya que al estar empatada la serie, marca tendencia, pero no será algo definitivo porque aun habrá margen de maniobra para ambos pilotos.
Por cierto que este domingo será un día concurrido en Filadelfia y su complejo deportivo, ya que a las 12 del día, hora de México, las Águilas reciben a los Gigantes, y por la noche, el partido número cuatro de la Serie Mundial. Casualmente será, en ambos casos, un choque Filadelfia-Nueva York.
Se esperaba que esta fuera la primera GRAN SERIE, desde el 2001 cuando Yanquis y Arizona se fueron a siete partidos. Hasta ahora no ha desmerecido en nada, y creo que lo mejor está por venir, cuando el dramatismo empiece a apoderarse de los partidos conforme nos vayamos acercando a la recta final.
 
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