Portugal se dejó dos puntos en Copenhague, en un partido en que debió haber goleado y que por su ineficacia acabó en empate, un resultado que sumado al triunfo sueco en Hungría lo deja casi eliminado. Sólo su falta de acierto en el remate puede explicar que Portugal se fue al descanso con un gol en contra: el equipo de Carlos Queiroz desperdició media docena de ocasiones claras para haber resuelto el partido.













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